Monjes Estudio Scriptorium Manuscript Alexander Highsmith

Algunos piensan que gracias a la tecnología de la información hoy los hombres tienen más conocimiento, porque éste es más accesible que en otros tiempos. Pero el conocimiento no es tal si no se dirige a la verdad. O sea, no se puede conocer sino lo que es verdadero. O sea, no se puede conocer lo falso, justamente por ser falso. Y junto con la información verdadera que transita las rutas de la información, se encuentra mucha e incontable falsedad. ¿Acaso no te topaste alguna vez con noticias falsas divulgadas por lectores desavisados? Obviamente que sí.

Este chorro incontenible de conocimiento no tiene más que una consecuencia, y de las más nefastas: la mente deja de amar la verdad, porque cree que es imposible alcanzarla. La verdad se convierte en una especie de amor platónico, ideal, pero imposible de alcanzar.

Y eso explica por qué muchos cristianos se escandalizan cuando los que pensamos la realidad la describimos con tonos tan oscuros: «¿Por qué criticar tanto? ¿No es mejor rezar en vez de juzgar?», «No juzgues, mejor mira para otro lado», «Hay que ver el lado positivo». Pero, ¿tiene algo positivo el error?

Evidentemente, los que así piensan, no aman la verdad. No les importa que se humille a la verdad cuando se entroniza la falsedad o la ambigüedad en un trono que no le corresponde. No aman a Dios, al fin y al cabo, que dijo de sí mismo: «Yo soy el camino, la VERDAD y la vida». Porque les importa más el bienestar temporal y la pacificación a cualquier precio que la verdad.

El que «critica» no lo hace por verlo todo mal –como los pesimistas «criticones»– sino que porque ama la verdad. Dicho de otro modo: para odiar el error, antes es necesario amar la verdad.  Para reconocer qué es error y odiarlo como conviene, antes se debe conocer la verdad, saber saborearla y tenerla como la más fiel compañera. Y entonces, y solo entonces, sabrá el sabio combatir aquello que atenta contra su amada.

Ya decía el Espíritu Santo: «Mi boca medita en la verdad y mis labios aborrecerán lo impío» Prov. 8, 7.

This Post Has 8 Comments

  1. Laura Paredes

    Sostengo la tesitura de que el rechazo a la verdad es un rechazo a la cruz, porque ella -la verdad- es la que esencialmente puede denunciar la maldad del malo. Definimos lo malo a partir de lo bueno. Y lo verdadero, que también es bueno y bello y señala el error, no puede recibir por respuesta más que espinas y patíbulo por no comprender la “realidad” de lo “políticamente correcto”.
    ¿Por qué resulta tan difícil hoy decir que algo es bueno o malo, que algo es negro o blanco sin caer en la nefasta opinión de que esa es “mi verdad” o la tuya, sin pensar que “está bien” siempre y cuando no afecte a la «verdad» del otro?
    El mundo se jacta de sabiduría y su intelecto ni siquiera es ya capaz de adecuarse a la realidad, se jacta de justicia y la verdad es destronada por la falsedad, se jacta de misericordia y caridad y niega la verdad a sus hombres.
    Cuando se pierde el sentido –el conocimiento– de la verdad, se pierde el sentido de la lucha. Ya no tenemos algo por lo que vale la pena morir, y tampoco vivir.

    Ya lo decía Mons. Tihamér Tóth: Si no te levantas por algo, caerás por cualquier cosa.

    1. Padre Miguel Martínez

      ¡Grande Tihamer Toth! Cuántos hemos sido aleccionados por sus libros.

      Muy acertada tu acotación, Laura.

  2. Sonia

    La verdad se volvió relativa y no absoluta. Es como el camaleón que se coloca del color que le conviene. Una “verdadera” lástima. Gracias pa’i por tus reflexiones.

    1. Padre Miguel Martínez

      Al menos el camaleón tiene esas “pieles” por propia naturaleza. Lo peor es quizá que los que cambian de opinión según las modas están incluso intentando asumir una naturaleza que no poseen. O sea, pues falsedad.

  3. Pedro Torres

    Quisiera saber, padre, si podría hablarnos sobre la relación o diferencia entre el error y el pecado. ¿puede ser uno peor que otro? ¿en qué sentido?

    1. Padre Miguel Martínez

      Es un tema interesante que trataré de desarrollarlo en otro post. Gracias por el aporte.

  4. Manuel

    Feliz año nuevo Padre. Muy interesante el artículo Dios permita que nosotros los padres de familia nos convencieramos de esta fatal realidad actual que nos empaña nuestro caminar a la gloria de Dios. Y ojala un curso este año.
    Saludos Padre.

    1. Padre Miguel Martínez

      Gracias, Manuel. Haremos todo lo posible para seguir dándoles la oportunidad de formarse bien.

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