Sobre los pastores (1 de 3): Los malos pastores

  • 7 febrero, 2015
Sobre Los Pastores (1 De 3): Los Malos Pastores

Mucho se habla de los «signos de los tiempos», pero en realidad casi nadie sabe a ciencia cierta qué será eso de «los signos». Algunos piensan que se tratara una suerte de «señal de lo que Dios quiere que hagamos», pero en realidad, según el contexto de las palabras de Mateo 25, los signos de los tiempos parecen ser una señal de que vamos para peor.

Un «signo de los tiempos», pero de los tiempos finales, es la aparición en escena, cada vez más conocida, del mal pastor. Este personaje no es más que la antítesis de Cristo, Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas. Esta figura -la del Buen Pastor- sería suficiente para retratar la imagen de aquella nefasta figura -la del mal pastor- que ocupa cargos eclesiásticos y que hoy ostenta el poder de callar la voz de cualquiera que osare disentir de sus modales irenistas y agelatinados.

El Papa Francisco ha llamado a los pastores a tener «olor a oveja», imagen que -confieso- me parece muy apropiada. Quisiera por eso, para que aquella metáfora quede más clara (desde mi pobre perspectiva) indicar cómo es el pastor que NO TIENE «olor a oveja».

Sin pretender hacer un documento exhaustivo, ni siquiera un tratado, delinearé la imagen del mal pastor, rogando a Dios que yo mismo, siendo sacerdote, me mantenga alejado de semejante figura, aunque para ello tenga que dar por finalizada mi jornada terrenal:

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